
¿Quieres descubrir cómo se formó uno de los desfiladeros más estrechos de la Península Ibérica? Hoy te enseño el desfiladero de la Yecla, un lugar increíble que seguro te va a encantar.
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¿Dónde se encuentra el desfiladero de la Yecla?
El desfiladero de la Yecla se encuentra dentro del Parque Natural Sabinares del Arlanza – La Yecla (tienes un artículo hablando de ello por si quieres ampliar conocimientos). Es uno de los desfiladeros más estrechos de la Península Ibérica y se puede visitar en el sur de la provincia de Burgos, en la comarca del Arlanza. Está a tan solo 3 km al suroeste de de Santo Domingo de Silos y el coche se puede dejar perfectamente en un gran aparcamiento o en el pueblo.
Es una zona muy turística y a pocos kilómetros tienes el museo paleontológico de Salas de los Infantes (y varios yacimientos de icnitas y huesos de dinosaurio), los árboles fósiles de Hacinas, el cementerio de Sad Hill (de la película «el bueno, el feo y el malo») o Covarrubias (la cuna de castilla).
Breve historia de su adecuación
Para poder atravesar el paraje había que subir y bajar la peña Cervera, pero a mediados del siglo pasado se construyeron los túneles que atravesarían la montaña. También se instaló la pasarela para los peatones, que antaño era de madera y cuerdas. En 2022 terminaron una serie de mejoras que permitieron un acceso más seguro a todos los visitantes, además de conectar el desfiladero con Santo Domingo de Silos. Se creó un aparcamiento muy grande para evitar que la gente aparcara en el margen de la carretera y se instaló un merendero (también hay un bar). Se cambiaron y añadieron varios tramos de pasarelas y se construyó un puente de metal de unos 20 metros que cruza el arroyo Helechal. Finalmente se adecuó el camino hasta el pueblo.
¿Cómo se formó el desfiladero?

No encontramos ante uno de los desfiladeros más estrechos de la Península Ibérica, con tramos inferiores a 2 metros de ancho y encajonado entre paredes que superan los 100 de alto. Tanto es así, que solo en los mediodías de los meses de verano la luz del sol llega a bañar el fondo del cañón.
Antes de explicarte los procesos geológicos que han formado este desfiladero, quiero comentar algo curioso. En toda la bibliografía científica que he encontrado nombra al arroyo como Helechal, pero en los mapas (Google maps y similares) lo nombra como arroyo del Cauce.
El arroyo del helechal es un afluente del río Mataviejas que atraviesa diferentes tipos de rocas que van a conformar este paisaje. Desde las calizas marinas del Jurásico, pasando por areniscas y conglomerados continentales, hasta las calizas marinas de Cretácico superior que forman el desfiladero. Se aprecia una sucesión de ambientes marinos y continentales, lo que nos indica que en unas épocas esa zona se encontraba bajo el mar y en otras, era terreno emergido.
Geología



Debido a un plegamiento, las calizas cretácicas se encuentran verticales (en vez de horizontales que sería su posición natural), siendo las más viejas las que quedan más cerca del aparcamiento. Estas tienen unos 100 millones de años, frente a los 66 millones que tienen las más jóvenes, en la parte más cercana a Santo Domingo de Silos. Debido a estos plegamientos, podemos encontrar multitud de fallas que han ido rompiendo la roca de arriba a abajo a lo largo de todo el desfiladero.
El desfiladero tiene unos 1.200 metros de longitud, pero solo la mitad se encuentra encajonado (unos 600 metros). Hay un par de teorías sobre cómo se ha podido formar y la primera os la conté en el artículo de la Ciudad Encantada de Cuenca, una cueva que termina colapsando. Pero hay otra mucho más posible que es que el río circulara por la parte superior y a lo largo del tiempo haya ido excavando poco a poco el desfiladero. ¿Cómo lo sabemos? Porque desde arriba hasta abajo hay marcas cóncavas de erosión, iguales a las que se forman en el lecho del río y eso nos marca los diferentes niveles del cauce. Además, el arroyo circula a través de una falla, que habría ayudado a la infiltración del agua.
Durante el recorrido podemos disfrutar de pequeñas cascadas, rápidos y marmitas. Estas últimas se forman cuando el agua empieza a girar y arrastra sedimentos que van erosionando la roca formando un agujero circular. También podemos observar terrazas traverníticas, formadas por tobas. Lo que es una toba os lo cuento en el artículo de las Chorreras del Cabriel. También hay una zona de tobas muy interesantes justo al unirse con el río Mataviejas y a la salida del desfiladero se pueden encontrar fósiles y fallas claramente visibles.
Fauna
Pero no solo es un espacio brutal por su geología, sino por su fauna. Una de las cosas que más llama la atención del visitante es la colonia de en torno a 100 parejas de buitre leonado que viven en la zona. Cuando el sol empieza a calentar podremos disfrutar del espectáculo de verlos abandonar los cortados dejándose caer y emprender el vuelo en busca de las corrientes térmicas, que les permitirán recorrer largas distancias sin cansarse. Así, patrullarán la zona en busca de alimento con un gasto energético mínimo, ya que son aves necrófagas. Se alimentan de carroña, que suele ser menos nutritiva, y tienen que pelear por ella. Los médicos del monte, que se encargan de eliminar los focos de infección a otros seres vivos.


Información de seguridad
Al tratarse de un desfiladero tan estrecho, la caída de rocas es una posibilidad. Por lo tanto mejor no acceder en días de fuertes vientos o lluvias o los días posteriores a estos. Si ya entras con casco, sería lo ideal.
Bibliografía
https://sge.usal.es/archivos_pdf/geolodia24/guias_geolodia24/gdia24guia_burgos.pdf
https://info.igme.es/ielig/LIGInfo.aspx?codigo=IB106
https://digital.csic.es/bitstream/10261/35430/1/Libro%2C%20Sendero%208.pdf