
Te voy a hablar del ave con el colorido más llamativo de España, el abejaruco (Merops apiaster). Biología, distribución y curiosidades de nuestro arcoíris volador.
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¿Cómo identificar al Merops apiaster?
Con el abejaruco lo tienes fácil, porque es inconfundible. Es el ave más colorida que podemos ver en España y no hay nada parecido, además de que su canto es igualmente reconocible. Seguro que más de una vez se refieren a esta especie como el arcoíris volador y es que tiene el dorso amarillo, naranja y verde y el vientre azul-verdoso. Tienen la garganta amarilla, con un collar y un antifaz negros y el ojo rojo vivo.
Los machos y las hembras se parecen mucho, teniendo las hembras el obispillo más verdoso y los machos el dorso más oscuro. Además, comparten la construcción del nido, incubación y alimentación de los pollos, pero luego te cuento un truco para diferenciarlos.
Por último, los juveniles se diferencian porque tienen tonos menos vivos, el ojo marrón en vez de rojo y el collar negro muy poco marcado o ausente.

Si estás aprendiendo sobre aves, esta es muy sencilla. Te dejo la reseña de una buena guía de aves de España por si necesitas una buena para empezar.
Hábitat y distribución
Es un ave tropical (de ahí sus colores tan vivos) que habita durante el otoño e invierno en África y viene a pasar la primavera y el verano a Europa y Asia. En España se puede encontrar por todo el país, a excepción de Galicia, la Cordillera Cantábrica y Pirineos, aunque debido al cambio climático se la empieza a ver más al norte.


Le gustan las zonas de influencia mediterránea con suelos blandos, arenosos o terrosos, para poder hacer los nidos. Aunque hay algún caso en el que excavan sus nidos en el suelo, suelen buscar taludes o cortados. En espacios naturales es frecuente verlos en orillas de ríos, pero cada vez es más fácil encontrarlos en zonas humanizadas debido a los movimientos de tierras que generamos.
Debido a su alimentación necesita zonas abiertas, con abundante vegetación baja y árboles y arbustos dispersos.
Biología del abejaruco
Alimentación


Como su nombre indica, el grueso de su alimentación lo componen las abejas, avispas y abejorros. También son habituales las libélulas y coleópteros. Cazan a sus presas al vuelo y forman un verdadero espectáculo de movimiento y color, además de que están constantemente cantando. Una vez que han capturado el alimento vuelven a su posadero y si el insecto tiene aguijón, se lo quitan a golpes antes de comérselo. Increíble ver la precisión con la que lo manejan y como los lanzan para tragárselos. Les gusta volver al mismo posadero para comer.
A pesar de tener especial predilección por las abejas melíferas, su impacto en las explotaciones apícolas es mínimo. Los apicultores los persiguen, pero diversos estudios han demostrado que solo acaban con el 1% de las abejas de una colmena.
Reproducción


Suelen vivir en colonias y una vez que se emparejan, lo hacen de por vida. El truco que te dije antes para diferenciar los sexos es que el macho intenta conquistar a la hembra por el estómago. Se dedica a cebarla a base de traerle un montón de alimento libre de aguijones. De esta manera demuestra sus dotes como proveedor de alimento, así que si ves un abejaruco dando de comer a otro, el que da es el macho. Al formar la pareja comienzan con la construcción del nido. Excavan con el pico en los taludes un túnel de unos 10/12 cm de diámetro y que puede llegar a tener más de un metro de profundidad. En este proceso se van turnando macho y hembra y es que pueden llegar a perder un tercio de la longitud del pico por el desgaste. Posteriormente les volverá a crecer ya que está hecho de queratina (como nuestras uñas). Cada pareja puede llegar a mover entre 8 y 13 kg de tierra al hacer cada nido. A veces, los machos reclutan «forzosamente» a hijos de criadas anteriores para que le ayuden con la construcción.
Curiosidades
Una vez que esté el nido terminado, las hembras pondrán unos 6 o 7 huevos que incubarán ambos progenitores. También ambos se encargan de la alimentación, e incluso hermanos de años anteriores que no tengan crías ayudarán a sacar adelante a la pollada. Este es un comportamiento bastante raro en las aves ibéricas.
Los nidos no tienen ningún tipo de recubrimiento y los huevos se ponen sobre la tierra. Al final del nido hay una cámara más alta y ancha desde la que se ve el exterior y es donde se acumulan los excrementos de los pollos. Nadie los retira, por lo que a lo largo de los 5 o 6 años de vida de un abejaruco aquello se convierte en un apestoso estercolero lleno de exoesqueletos de insectos sin digerir.
Se han dado casos de hembras que ponen huevos en nidos de otras parejas para que los alimenten ellos y es por eso que casi siempre hay alguien haciendo guardia a la entrada.
El acoso a otros vecinos para robarles la comida es una práctica habitual dentro de la colonia.
